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Qué es meditar y por qué El Silencio puede ser el mejor lugar para empezar

Qué es meditar y por qué El Silencio puede ser el mejor lugar para empezar

Hay personas que creen que meditar consiste en dejar la mente completamente en blanco. Otras piensan que es una práctica exclusiva de quienes llevan años haciéndola. La realidad es mucho más sencilla: meditar no significa dejar de pensar, significa aprender a prestar atención.

Todos tenemos una conversación constante en la cabeza. Pensamos en el trabajo, en lo que debemos hacer mañana, en una conversación que no salió bien o en algo que todavía no ha pasado. Es normal. El problema aparece cuando esa conversación nunca se detiene y olvidamos cómo se siente un momento de verdadera calma.

Por eso muchas personas buscan la meditación. No para dejar de pensar, sino para darle un descanso a la mente

¿Qué es meditar?

La meditación es una práctica que consiste en dirigir la atención hacia un punto específico. Puede ser la respiración, un sonido, una sensación del cuerpo o incluso el paisaje que tenemos enfrente.

Lo importante no es evitar los pensamientos. Lo importante es notar que aparecen y volver, una y otra vez, al punto donde decidimos poner la atención.

Con el tiempo esa práctica ayuda a reducir el estrés, mejorar la concentración y afrontar con mayor tranquilidad las situaciones del día a día. Por eso no hace falta ser un experto ni dedicar horas enteras. Cinco o diez minutos pueden ser suficientes para empezar.

¿Qué es meditar? Mujer meditando en medio del pasto

¿Cómo meditar si nunca lo has hecho?

La mejor forma de comenzar es también la más fácil.

Busca un lugar tranquilo. Siéntate en una posición cómoda. No hace falta cruzar las piernas ni adoptar una postura específica. Lo importante es que puedas permanecer unos minutos sin molestias.

  • Cierra los ojos si te sientes cómodo haciéndolo. 
  • Respira con normalidad y presta atención al aire cuando entra y sale.
  • Es muy probable que aparezcan pensamientos. También es normal. Cuando eso ocurra, no luches contra ellos. Reconócelos y vuelve a concentrarte en la respiración.

Eso es meditar. No existe una sesión perfecta. Cada vez que regresas al momento presente, ya estás practicando.

El silencio ayuda más de lo que imaginamos

Intentar meditar en medio del ruido puede ser difícil.

Las notificaciones del celular, el tráfico, las conversaciones o la televisión hacen que nuestra atención cambie constantemente de un lugar a otro. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de la cantidad de estímulos que recibimos durante el día.

Por eso el entorno hace una gran diferencia. Cuando hay silencio resulta más fácil escuchar la respiración, percibir el viento, notar el canto de las aves o sentir el movimiento de los árboles. Poco a poco la mente también baja el ritmo.

En El Silencio del Sisga muchas personas llegan buscando descansar y, sin planearlo, terminan encontrando momentos de calma que hace mucho tiempo no tenían.

Algunas leen un libro frente al embalse, otras toman un café en la terraza, hay quienes prefieren caminar por los senderos cercanos o sentarse unos minutos a mirar el paisaje.

Al final todas esas experiencias tienen algo en común: el silencio permite volver a prestar atención.

Si hace tiempo sientes que necesitas una pausa, quizá no estés buscando hacer más cosas. Quizá solo necesitas un lugar donde el silencio vuelva a tener espacio.

En El Silencio del Sisga siempre tendrás ese lugar.

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